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miércoles, 14 de julio de 2010

HACIA UN LIDEREAZGO EFICAZ


El liderazgo y la persona son las claves de una nueva era empresarial. Los directivos tienen que asumir como objetivo estratégico, tanto personal como corporativo, el auto-desarrollo y el aprendizaje. Además, han de hacerlo en un entorno frenético en el que el tiempo es cada vez más escaso y precioso. El coaching es lo que permite al directivo aprender en el trabajo y mejorar éste.

A medida que el liderazgo sustituye a la gestión y el aprendizaje a la educación, el coaching emerge como la vertiente accesible de la estrategia. Se trata de un marco práctico que favorece el desarrollo de una estrategia que ya no está circunscrita a selectos círculos organizativos, sino que se renueva constantemente a medida que la totalidad de la empresa se mueve simultáneamente para adaptarse a objetivos cambiantes. El mejor vehículo para reducir el riesgo de este viaje sin destino fijo es el diálogo del coaching.



El coaching es un diálogo orientado al logro de objetivos concretos, medibles e inmediatos. Se ha puesto de moda porque es una forma natural de liderazgo basado en el diálogo.
Para un observador casual, el coaching puede parecer una simple conversación. En realidad, este diálogo refleja un concienzudo trabajo de contextualización e interconexión de varios mundos: el de la trayectoria laboral pasada y futura, el de la organización y el negocio, y, por supuesto, el mundo personal, familiar y social del directivo. El coaching ayuda a desarrollar capacidades y aumentar la eficacia en alguno o en todos estos ámbitos.

Hacer un buen coaching es difícil. El primer reto es involucrar al directivo en un diálogo significativo, por lo que suele ser conveniente elegir juntos el camino. La base de esta influencia es una cierta “química” entre el coach y el directivo, sintetizada a base de confianza y credibilidad. Con sus preguntas enfocadas, su escucha activa y su feedback
sincero, el coach mantiene el diálogo basado en la realidad y lo conduce hacia unos terrenos que ambos deben ir aceptando.

Todo el trabajo previo de recolección y análisis de los datos es esencial para estructurar después el diálogo de forma eficaz y avanzar paso a paso por este camino auto-definido.
La implicación de toda la organización convierte el coaching en estratégico. Este diálogo  culmina con la aceptación conjunta de un plan de acción detallado y un programa de seguimiento a medio y largo plazo en el que el coach actúa como memoria y conciencia del sujeto en la búsqueda de resultados tangibles y sostenibles.

No es un acto aislado, sino un proceso completo y continuado que desemboca en la transformación permanente del gestor en líder.

A los líderes les resulta muy difícil promover el cambio de las personas que tienen a su cargo, con frecuencia por no atreverse a proporcionar un feedback sincero. Para el coach, por el contrario, desde su posición de tercero independiente, la modificación de los comportamientos es una de las herramientas básicas.

martes, 11 de mayo de 2010

LIDERANDO ORGANIZACIONES INTELIGENTES


“Las organizaciones sanas e inteligentes sobrevivirán a las próximas décadas”.

Basándose en la premisa anterior diríamos que para liderar las organizaciones inteligentes del futuro, necesariamente se tiene que cambiar la percepción de liderazgo.


Donde los líderes tradicionales tienen la perspectiva de que es aquel que marca un rumbo, toma las decisiones cruciales y arenga las tropas, está arraigada en un mundo individualista y no sistémico, creyéndose que son los únicos que actúan como debe ser, que son los superdotados, donde sus subalternos están a su merced, y a todo esto se lo puede definir como presunción de capacidad personal.


La nueva perspectiva del liderazgo se centra en tareas más sutiles e importantes. En una organización inteligente los líderes son diseñadores, mayordomos y maestros. Son los responsables del aprendizaje en las organizaciones, tienen una visión clara y lo más importante que va a mejorar los modelos mentales compartidos.


El líder como diseñador; debe captar la esencia del diseño que es ver como las partes se articulan para desempeñarse como un todo, donde, el diseño es una dimensión olvidada del liderazgo, el diseñador recibe pocos elogios, porque su trabajo rara vez es visible.


El líder como mayordomo; es el que tiene que aprovechar la capacidad intelectual de la gente de todos los niveles, tanto individual como grupal. Comprometer de veras a todos; aquí está el potencial desaprovechado de las demás organizaciones, ya que las organizaciones tradicionales están diseñadas para mantener a la gente cómoda y para inhibir el afán de correr riesgos.


El líder como maestro; no es alguien que enseña a la gente cómo alcanzar su visión. Es alguien que alienta el aprendizaje. Ya que en las organizaciones tradicionales los líderes actuales se concentran en hechos y patrones de conducta. Por eso las organizaciones son ante todo reactivas, a lo sumo reflexivas pero nunca generativas.